← Volver al atlas

Imaginado Estación de ninguna parte · invierno sin año

El tren que nunca salió

Una estación inventada entre dos fronteras, un andén con reloj parado y la certeza de que a veces el viaje es quedarse.

La taquilla solo vendía billetes de ida. El destino venía impreso en tinta que se borraba al mirarla de cerca. Pregunté al revisor y me contestó con una sonrisa de quien ha oído la misma pregunta mil veces:

Si el tren saliera, dejaría de ser necesario.

En el andén había maletas sin dueño y un perro que no ladraba. El altavoz anunciaba retrasos en idiomas que aún no existen. Yo me senté igual, porque hay salidas que se celebran sin movimiento.

Lo que llevaba en la mochila

Un libro a medias, una naranja, la foto de una ventana que ya no es mía. Cuando el reloj dio las doce por tercera vez, entendí el truco: el viaje no era el trayecto. Era el permiso de no llegar.